Black Oak Arkansas habían publicado "Black Oak Arkansas" en 1971 y "Keep the Faith" e "If an Angel Came to See You...Would You Make Her Feel at Home" en 1972. Cada uno de aquellos tres álbumes había ofrecido elevadas dosis de bluegrass, de country y de las notables influencias honky tonk de la banda. Aquello podía dar la sensación de que Black Oak Arkansas eran uno más de aquellos grupos con pie y medio en el country y con menos del otro medio en el rock, pero la publicación de "Raunch 'N' Roll Live" en 1973 mostró bien a las claras que los de Arkansas eran ante todo una banda de rock en directo que tras cientos de shows había logrado dominar el más auténtico y puro sonido del hard rock sureño.
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miércoles, 14 de enero de 2015
miércoles, 15 de octubre de 2014
TALES OF OLD GRAND DADDY - Marcus Hook Roll Band, 1973. Crítica del álbum. Reseña. Review.
Poco antes de que AC/DC iniciase una andadura que todos conocemos hoy en día, una banda llamada Marcus Hook Roll Band comenzaba su breve existencia en Australia. De corta carrera y escasa repercusión, la Marcus Hook Roll Band se gana un hueco en este humilde blog merced a los miembros que la compusieron, pero es que el único álbum que colocaron en el mercado bien merece un par de escuchas. Después de la separación de los Easybeats George Young y Harry Vanda se dedicaron a tareas de producción para las más diversas bandas, pero entre hueco y hueco se animaron a entrar a los estudios de grabación para saciar sus apetitos instrumentales y de paso poner a punto el embrión de lo que sería AC/DC.
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miércoles, 28 de mayo de 2014
VOLCANIC ROCK - Buffalo, 1973. Crítica del álbum. Review. Reseña.
En Agosto de 1971 nacía en Sidney, Australia, una banda que se llamó Buffalo a partir de Head, otra de blues rock de Brisbane. El vocalista Dave Tice, el guitarrista John Baxter, el bajista Peter Wells y el baterista Paul Balbi conformaban una primera alineación de Buffalo a la que se sumaría, también en las voces, Alan Milano. El grupo se convertiría pronto en pionero del hard rock y del heavy metal en Australia y se ganaría una sólida reputación en directo que les llevaba a convertirse en la primera banda no británica en firmar con Vertigo Records.
lunes, 31 de marzo de 2014
BECK, BOGERT & APPICE - Beck, Bogert And Appice, 1973. Crítica del álbum. Review. Reseña
Cuando el 12 de Noviembre de 1969 Jeff Beck sufría un grave accidente de circulación, los planes para formar una nueva banda con Tim Bogert y Carmine Appice, el combo rítmico de Vanilla Fudge, quedaban postergados. Bogert y Appice formaron entonces una de las mejores formaciones del hard rock blues de la historia, los poco reconocidos Cactus, y se marcaron cuatro álbumes memorables. “Cactus” en 1970, “One Way…Or Another” y “Restrictions” en 1971 y “Ot ‘n’ Sweaty” en 1972, trabajos que les colocaron por derecho propio en los altares del rock americano del inicio de la década de los 70.
martes, 5 de marzo de 2013
THE DARK SIDE OF THE MOON - Pink Floyd, 1973
Pink Floyd siempre se había basado en sus propias reglas musicales. Innovación y experimentación habían sido una constante desde su formación. Aquellos factores iban a ser levemente modificados cuando en Junio de 1972 editaban el denostado "Obscured By Clouds", el auténtico precursor de "The Dark Side Of The Moon". La banda sonora de la película francesa "La Vallée" deja escuchar sin lugar a dudas las raíces de "The Dark Side Of The Moon".
A partir de aquel momento Pink Floyd comenzaba, en cierto modo, a escribir música más accesible, por su puesto sin renunciar a unos principios absolutamente sólidos.
"The Dark Side Of The Moon" se basaba de alguna manera en ideas que la banda ya había explorado en anteriores trabajos como "The Man And The Journey", grabaciones en vivo de 1969. Parte del nuevo álbum procedía de material no utilizado o de música creada para películas como "The Body" o "Zabriskie Point".
El 17 de Febrero de 1972 Pink Floyd tocaba el que iba a ser su octavo álbum de estudio ante la prensa, más de un año antes de su lanzamiento. Esta y sus posteriores interpretaciones ante diversos auditorios favorecerían que la banda puliese definitivamente la que iba a ser una obra maestra de la historia del rock.
"The Dark Side Of The Moon" se grabaría en los Abbey Road Studios de Londres entre Junio de 1972 y Enero de 1973, mientras la banda se encontraba girando con la excusa del "Meddle" de 1971. El álbum sería producido de manera magistral por la propia banda, mientras que Alan Parsons ejercería un papel fundamental como ingeniero y Chris Thomas haría las mezclas.
Alan Parsons fue directamente responsable de muchos de los aspectos sonoros del álbum, entre ellos la fundamental incorporación de Clare Torry, cantante de sesión asidua a los Abbey Road Studios. Una producción que se adelantó a su tiempo, bastantes años además, y que contó con asombrosos efectos de sonido, teniendo en cuenta los equipos de los que dispuso la banda para la grabación del disco.
Pink Floyd se encontraba como banda en una de sus más elevadas cimas de creatividad, escribiendo y componiendo música juntos, más que en cualquiera de sus álbumes.
La genial participación de cada uno de los miembros de la banda es decisiva. El guitarrista y vocalista David Gilmour, conocido símplemente como el relevo de Barrett antes del lanzamiento de "The Dark Side Of The Moon", el atormentado Roger Waters, ahora el amo del proyecto, dios compositivo y bajista genial, el inmeno teclista Rick Wright, amén de excelente compositor, a menudo a la sombra de Waters, y el brutal percusionista y amo de los efectos, el baterista Nick Mason, aúnan sus talentos para la realización de esta magna obra, una de las llamadas cumbres de la historia del rock.
Cada tema de "The Dark Side Of The Moon" es brillante individualmente, pero la escucha íntegra del disco multiplica esa brillantez. Sus increíbles transiciones, sus inspiradas letras y una música que eleva a niveles de genio a sus interpretes en un álbum conceptual de perfecta estructuración al mismo tiempo que espontánea instrumentación, obra maestra, monumento de la historia del rock.
La combinación de los más diversos elementos musicales en sus 43 minutos de duración es algo realmente asombroso.
Tiempo, estrés, dinero, luchas, muerte y locura en uno de los mejores, por no decir el mejor, álbum conceptual de la historia del rock. La belleza y majestuosidad de la música cuando se transmiten sus poderosas y poéticas letras con crudeza propician que los efectos de sonido y los ritmos escondidos de "The Dark Side Of The Moon" se apoderen del que escucha.
Comienza "The Dark Side Of The Moon" con los latidos de corazón que Nick Mason fabrica para "Speak To Me", la instrumental que se funde con "Breathe", de inmenso muro de sonido, advertencia sobre lo que va a deparar la vida tras el nacimiento.
La frenética paranoia de "On The Run", originalmente una jam de guitarra tornada en sintetizadores, transporta a la gloriosa "Time". Los sonidos del reloj y la brutal percusión de Mason dan el pistoletazo de salida a la inmensa imaginería de Roger Waters y a un colosal solo de David Gilmour en esa clara advertencia de que la vida no es para siempre.
Deliciosa e innovadora es "The Great Gig In The Sky", instrumental y sinfónica, únicamente perturbada por la increíble voz de Clare Torry, lamento de la angustia universal. El excelente piano de Wright embellece un tema sobre la muerte, sobre morir.
La caja registradora de "Money" lleva a uno de los riffs más influyentes de la historia del rock. La inmensa línea de bajo de Roger Waters y el solo de saxo de Dick Parry trasladan a una línea argumental basada en los placeres y desgracias que el dinero trae. A continuación, hipnótica y provocadora, "Us And Them" advierte sobre los peligros de la guerra. Aún relevante hoy en día, su exquisita textura la convierte en un corte magistral. Wright y Parry conducen el tema mientras el coro femenino le otorga una majestuosa cobertura a medida que la melodía se torna dramática. Los impresionantes teclados y efectos de sonido de Wright protagonizan "Any Colour You Like", una preciosidad instrumental sobre el racismo.
"Brain Damage", con su brillante riff de guitarra, supone la culminación de los anteriores temas, el fin del concepto, la locura dentro de todos, con Syd Barrett siempre en mente. El álbum se cierra de manera perfecta con el latido de "Eclipse", la suma de todo aquello que conduce a la locura.
Es posible que "The Dark Side Of The Moon" sea la culminación de todos los esfuerzos realizados por Pink Floyd entre 1968 y 1972, si exceptuamos el "The Piper At The Gates Of Dawn" de Syd Barrett, síntesis absoluta de lo que Pink Floyd es capaz de crear, el punto de inflexión entre lo que era una banda de culto y lo que sería una de las más importantes formaciones de la historia del rock.
"The Dark Side Of The Moon", obligatorio, imprescindible, único y magistral.
"THERE IS NO DARK SIDE OF THE MOON, REALLY. MATTER OF FACT, IT'S ALL DARK."
miércoles, 20 de febrero de 2013
MONTROSE - Montrose, 1973
En 1971 Ted Templeman produjo junto a Van Morrison el quinto álbum del de Belfast. De entre los numerosos músicos que participaron en su grabación destacan hoy dos nombres: Ronnie Montrose y Bill Church. El primero era un joven guitarrista de 24 años y el segundo un bajista que contaba 25 por aquel entonces. Juntos habían formado una banda llamada Sawbuck con la que ese mismo año habían publicado un álbum. De aquellas grabaciones con Morrison saldría también un tema llamado "Listen To The Lion", posteriormente incluido en el "Saint Dominic's Preview" que el norirlandés lanzaría en el verano de 1972 y que también produciría Templeman. Aún tendría tiempo Ronnie Montrose para participar en la grabación del "They Only Come Out At Night" del Edgar Winter Group puesto en circulación en Noviembre de 1972.
Por aquella época el vocalista y guitarrista Sammy Hagar saltaba de banda en banda por las fértiles colinas musicales de California, aún sin un destino o rumbo premeditado, tal vez esperando esa oportunidad que nunca se presentaba. El batería de Sweet Linda Divine, ya con disco para 1970, Denny Carmassi, trataba de dar el salto tocando por todos los tugurios de California.
Dos músicos con cierta reputación, Montrose y Church, decidían montar de nuevo una banda propia. De aquellas noches californianas saldrían los otros dos miembros del grupo: Hagar y Carmassi.
La banda fichaba por Warner Bros. y en Octubre de 1973 lanzaban "Montrose", su álbum de debut, producido por supuesto por Ted Templeman, viejo conocido de Ronnie Montrose y Bill Church.
"Montrose" es sin duda uno de los mejores álbumes de la gloriosa década de los 70, y decir esto, de una década como aquella, es ya decir mucho. Sin embargo en aquellos tiempos llenos de rock de quilates, el álbum de debut de Montrose pasó ligeramente desapercibido, algo inexplicable teniendo en cuenta la abrumadora calidad de sus ocho temas, su capacidad de innovación y el talento individual y como conjunto de sus cuatro miembros.
La casi obscena manera de tocar la guitarra de un maduro Ronnie Montrose, la personal voz del desconocido Sammy Hagar, lo suficientemente arrogante como para ser etiquetado como dios del rock, pero lo suficientemente cercana como para que el oyente se involucre, el elegante y preciso bajo de Bill Church y la poderosísima batería de Denny Carmessi, se llenan de talento, energía y actitud para conformar una obra maestra del rock de todos los tiempos. Es difícil que un guitarrista del talento y la capacidad de Ronnie Montrose se mezcle con los miembros de su banda como él lo hace en "Montrose". Algunos de los mejores riffs y solos de la década aparecen aquí, aquellos que hablan de su grandeza cuando pueden ser tarareados, como si formasen parte de la letra del propio tema, y esto en "Montrose" sucede a menudo. Sin embargo, a pesar de la brillantez de la guitarra en el álbum, ninguno de los otros tres miembros se queda rezagado.
Las reminiscencias de Free, Bad Company, Humble Pie o Led Zeppelin aparecen por algunos de los rincones del disco, sin embargo la dureza de su música o su energía se muestran incluso superiores a sus referencias.
Templeman produjo "Montrose" de manera brillante, responsable de que el sonido de la inmensa guitarra de Ronnie Montrose fuese absolutamente monstruoso en este disco. Un álbum de sólo ocho temas, cada uno de los cuales debería ser considerado hoy en día como clásico. Una de las mejores producciones de la historia del rock en la que la impresionante nitidez de los riffs y los altavoces cambiantes utilizando plenamente el sonido estéreo se adelantaron claramente a su tiempo.
Comienza "Montrose" con ese himno emblemático para una juventud rebelde que es "Rock The Nation", uno de los temas más conocidos y versionados de la banda. Rápido, duro y lleno de energía contagiosa. "Bad Motor Scooter", el primer tema que compuso Sammy Hagar, eleva aún más la categoría del álbum. La intro de guitarra motera lleva a una pista llena de riffs brutales con un Hagar demostrando lo malo que puede llegar a ser por una tía. "Speed Station #5" se abre en forma de psicodelia electrónica y lleva a un impresionante tema de olor al "Communication Breakdown" de Led Zeppelin y algún guiño que otro a Jimi Hendrix. Inmenso Hagar como alter ego de Robert Plant, épico solo de Ronnie Montrose y alucinantes letras de ciencia ficción para un alocado final. "I Don't Want It" es otro trallazo rockero de durísimos riffs y Hagar cantando sólo como debe y sabe.
"Good Rockin' Tonight", el jump blues de Roy Brown que popularizó Elvis en 1954, sirve de excusa a Montrose para llenarlo de aceleración y riffs marca de la casa. "Rock Candy" obsequia con la batería más dura desde el "When The Leave Breaks" de Led Zeppelin en 1971. Fluidas líneas de bajo, titánica batería, poderosísimas voces, lírica sexual y riffs de alto octanaje conforman lo que debería ser siempre un trallazo de rock duro. "One Thing On My Mind" es de nuevo una fiesta de rock and roll y "Make It Last" es el himno que cierra "Montrose" de manera filosófica. Bestial la doble guitarra de Ronnie Montrose, tocando los mismos acordes con dos guitarras diferentes, algo que junto a otras innovadoras técnicas hace a lo largo de todo el disco.
Eran los años en que la superpoblación de bandas grandes era tal que algunas de ellas pasaban casi desapercibidas. Deep Purple, Led Zeppelin, Rolling Stones o Black Sabbath centraban la atención de los medios y el público, y algunos grupos de inmenso talento quedaron reducidos a círculos minoritarios. Montrose fue una de esas bandas, cuatro músicos de inmenso talento que con su álbum de debut se marcaron uno de los mejores trabajos de toda la década. El tiempo parece que poco a poco les está colocando en su sitio, pero es obligatoria la continua reivindicación de Montrose como uno de los grupos más importantes de la historia del rock e incluso puede decirse que más influyentes.
lunes, 31 de diciembre de 2012
NEVER TURN YOUR BACK ON A FRIEND - Budgie, 1973
A comienzos de los 70 los galeses Budgie tenían ya dos discos en el mercado. "Budgie" en 1971 y "Squawk" en 1972 fueron dos dignos esfuerzos que mostraban sin tapujos la dirección que tomaba la música de los de Cardiff. El periquito o la chica de uno, que es su acepción en galés, iba a romper algunos de los esquemas musicales de la ya de por si cambiante década de los 70 con la publicación en 1973 de "Never Turn Your Back On A Friend", o al menos lo iba a hacer de cara a una afortunada minoría.
Efectivamente Budgie nunca gozó del predicamento que si tuvieron Deep Purple, Black Sabbath u otras bandas contemporáneas, pero si este álbum hubiese gozado de una producción más mediática o se hubiese comercializado o difundido de un modo más notorio, es posible que Budgie en la actualidad tuviese una posición más elevada en la historia del rock, un estatus que se han encargado de recuperar en parte bandas como Van Halen o Metallica, cuya admiración por Budgie fue notoria.
"Never Turn Your Back On A Friend" es sin duda uno de los mejores trabajos de la carrera de Budgie, por no decir el mejor. Fuerte influencia para la NWOBHM y el thrash y speed metal que despuntarían en los 80. Me parece exagerado hablar de la primera grabación de thrash metal de la historia del rock, pero ahí quedan los rapidísimos y afilados riffs de Tony Bourge y un potente y demoledor combo rítmico formado por Burke Shelley al bajo y Ray Philips a la batería, apuntando las claves maestras de las que años más tarde se iba a aprovechar el género.
Budgie se puso serio para su tercer álbum, dejando atrás sus intentos más tempranos, en un esfuerzo colosal de rock duro. La limpia producción, sólo empañada por algunos ecos exagerados, a cargo de la propia banda, permite descubrir un sonido claro y energético en el que los instrumentos se contraponen sin llegar a molestarse. Los riffs y solos y las aceradas voces de Burke Shelley se elevan mínimamente por encima del resto. Las letras y la composición demuestran también una madurez que queda patente en los interludios vocales y de guitarras acústicas.
Comienza "Never Turn Your Back On A Friend" con la monolítica "Breadfan". Una monumental intro de guitarra deja paso al bajo y a la batería, sólo en espera de la voz de Shelley, quintaesencia vocal del metal setentero. Continua la apabullante versión del viejo estándar blues "Baby Please Don't Go", reconvertido a rock duro con impresionante solo de slide guitar que nos deposita sin remisión en un final descomunal. "You Know I'll Always Love You" es una cortísima balada acústica que suaviza de alguna manera la tralla del disco. El extraño título que es "You're The Biggest Thing Since Powdered Milk" esconde un escalofriante tema de riff aplastante y solo descomunal en el que se incluye inicialmente un solo de batería de considerables proporciones. "In The Grip Of A Tyrefitter's Hand" es otro de los clásicos de Budgie, un tema que por si sólo justificaría la totalidad del álbum. De marcado sabor a Black Sabbath. "Riding My Nightmare" coloca de nuevo calma en el álbum. La voz de Shelley transporta aquí directamente hacia el cielo. "Parents" cierra el disco. La indiferencia de los padres ante el crecimiento de los hijos es la excusa que utiliza Budgie para colocar un tema poderoso y supersónico que discurre a lomos de una estructura asombrosamente ledzeppeliana.
Siete cortes fundamentales que hacen de "Never Turn Your Back On A Friend" un álbum adictivo e imprescindible para comprender la evolución del rock duro a través de la década de los 70.
domingo, 30 de diciembre de 2012
TRES HOMBRES - ZZ Top, 1973
En Julio de 1973 ZZ Top ponía en circulación "Tres hombres". El trío de Houston ya había colocado el "ZZ Top's First Album" en 1971 y "Rio Grande Mud" en 1972, y en ambos habían quedado muy claras las fuentes de las que iban a beber Gibbons, Hill y Beard. Las fuertes raíces blues y un particular sentido del humor iban a acompañar a ZZ Top ya desde aquellos dos fantásticos esfuerzos, pero es en "Tres Hombres" donde en mi opinión encuentran aquello que estaban buscando, aquello que se les estaba demandando.
De nuevo bajo la producción de Bill Ham, "Tres Hombres" fue el álbum definitivo que acercó a la banda de Texas al gran público gracias a las desventuras y travesuras de una serie de personajes mitad vaqueros, mitad astronautas en su desértico trasiego por las sendas del mejor blues rock eléctrico. Ese toque humorístico y misterioso que ZZ Top imprime a sus composiciones se vuelve más asimilable en "Tres Hombres", cimentado por una poderosa y opresiva conducción de su música, guiada de manera magistral por la fabulosa y afilada guitarra de Billy Gibbons, punzante, concisa y de buen gusto, sin virtuosismos o exageraciones, el palpitante bajo de Dusty Hill y la naturalidad en la batería de Frank Beard, conformando una banda que suena aquí firme y nítida.
"Tres Hombres" comienza con un medley marca de la casa, de lo mejor que ZZ Top ha hecho jamás. El blues obrero de "Waitin' For The Bus" choca abruptamente con la bestial "Jesus Just Left Chicago", otro blues clásico, esta vez sobre las visicitudes de un mesías viajero. "Beer Drinkers And Hell Raisers" es una fabulosa juerga abducida por una demoníaca guitarra mientras Gibbons y Hill comparten protagonismo vocal. El paseo salvaje en una camioneta de "Master Of Sparks" o las alocadas autoestopistas de "Precious And Grace" desgranan de manera cruda la virulencia del blues de los de Houston. El blues lento y pegajoso de "Hot, Blue & Righteous", las guitarras a lo Hendrix de "Shiek" o la valiente guitarra slide y armonías vocales de blues en "Have You Heard?" completan un impresionante trabajo de blues eléctrico que protagoniza de manera gloriosa "La Grange", ese inmortal tema sobre un prostíbulo, ejemplo claro y conciso de lo que debe ser un boogie de blues rock, condensado en una guitarra que se derrite como plomo candente, un bajo férreo y una batería plena y poderosa.
En definitiva un muy sólido álbum de blues rock sureño, embriagado por una acertada atmósfera de tugurio, como si Gibbons, Hill y Beard estuviesen tocando en su garito favorito mientras llevan a su terreno sus más acérrimas influencias como los maestros B.B. King o John Lee Hooker. "Tres Hombres" es básico en la discografía de ZZ Top, y, por supuesto, debería serlo en la tuya.
jueves, 6 de diciembre de 2012
BACK STREET CRAWLER - Paul Kossoff, 1973
Tras el "Heartbreaker" de 1973, Free se disolvía. Paul Rodgers y Simon Kirke se integraban en Bad Company mientras que Andy Fraser ya había formado Sharks. Paul Kossoff se quedó sólo y se marcó un álbum absolutamente espectacular llamado "Back Street Crawler".
De inicio ya nos asombra la portada del disco. Aparece Kossoff con una Stratocaster, algo irónico si tenemos en cuenta que el genio de Hampstead siempre tocó con Gibson. Probablemente se trate de un guiño a Jimi Hendrix, al que conoció cuando trabajaba en Selmer, una tienda de instrumentos musicales de Londres.
Si nos centramos en el contenido de "Back Street Crawler" apreciamos rápidamente que es un reflejo de la habilidad de un guitarrista único. A finales de los años 60 y a comienzos de los 70 la guitarra eléctrica estaba entrando en una nueva dimensión, y el alma de los guitarristas se exponía a través del sonido que estaban creando. Paul Kossoff era uno de aquellos jóvenes guitarristas. Su sonido fue completamente pionero, ayudando a definir la escena del blues rock británico. Considerado uno de los mejores, con el mérito de hacer lo que hizo a tan temprana edad. Cuando Kossoff sale de Free se encontraba en un momento personal adecuado, con su adicción aparcada, disfrutando de poder generar un nuevo sonido basado en el corazón y en el puro disfrute de tocar. Esto queda plasmado de manera cristalina en "Back Street Crawler".
Kossoff se rodea en este álbum de buenísimos músicos, incluidos sus ex compañeros de Free. El bajista Trevor Burton, el batería de Yes, Alan White, el teclista John Bundrick, miembro de Free en "Heratbreaker", el bajista Alan Spencer, el teclista Jean Roussel, Jess Roden, vocalista de Bronco, Tetsu Yamauchi, el bajista que había reemplazado a Andy Fraser en Free, el inmenso guitarrista John Martyn, el bajista de The Jeff Beck Group, Clive Chaman, o el batería Conrad Isidore fueron los músicos que ayudaron a Kossoff en su proyecto.
"Back Street Crawler" es el triunfo de la voluntad, de la voluntad de un Kossoff que aborrecía la intransigencia y la pretenciosa autoindulgencia de algunos de sus contemporaneos. Kossoff ejerce un brutal dominio de si mismo, estructurando sus riffs como si realmente se tratase de una especie de tocata y fuga. Es maravilloso ver como el genio construye sus riffs sobre las bases rítmicas primitivas, casi desnudas, ajustándolos de manera precisa, dotándoles de principio, intermedio y final. Realmente "Back Street Crawler" consta de dos solos extendidos y un par de temas, muy a la manera de otro genio llamado Jeff Beck. En esta ocasión Kossoff utiliza una estructura de construcción serpenteando alrededor del bajo, la batería y el piano, algo similar a lo que hizo Herbie Hancock en el jazz para mantener a su banda bajo una engañosa sensación de control.
"Back Street Crawler" comienza con "Tuesday Morning", un pedazo tema de diecisiete minutos y medio, absolutamente embriagador, un instrumental de guitarra glorioso. Si, es un corte de apariencia excesiva, pero cuando se termina el cuerpo te pide más, como si realmente no hubiese sido tan largo. Diecisiete minutos de gloria salidos de la guitarra de uno de los guitarristas más emotivos de todos los tiempos. Espectacular jam en clave de La. "I'm Ready" cuenta con la fabulosa participación de Jess Roden. "Time Away" escenifica un brillante dueto de guitarra con John Martyn en una especie de viaje de felicidad psicodélica. "Molten Gold" se podría considerar el último tema grabado por Free, ya que los cuatro miembros originales se juntaron para hacerlo, con un espectacular Paul Rodgers. De dinámica brutal, con un Rodgers trasladándose del susurro al grito que marca los solos de Kossoff. "Back Street Crawler" es un inmenso blues rock que daría nombre a la nueva banda de Kossoff.
Su temprana muerte privó a las grandes audiencias de disfrutar de su talento único, pero "Back Street Crawler" quedó en forma de maravilloso legado musical. La entrada anterior sobre el segundo disco de Free me había abierto el apetito reivindicativo de Paul Kossoff, uno de los mayores talentos que la guitarra eléctrica ha tenido jamás. Si todavía no lo habéis hecho, ahora es el momento, porque en mi opinión "Back Street Crawler" es un auténtico clasicazo del blues rock.
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