viernes, 8 de noviembre de 2013

NO MORE HELL TO PAY - Stryper, 2013


Algo cambiaba en el verano de 1990 cuando Stryper publicaba "Against The Law", su quinto álbum de estudio. Su sonido, su imagen, su lírica y su actitud se alejaban notablemente de las de esfuerzos precedentes, en una especie de desesperado intento por deshacerse de las burlas y reproches que sus mallas de avispa y sus loas al señor habían suscitado entre la más férrea comunidad metalera o entre los más rancios reductos conservadores. Evidentemente el disco se vendió mal y fue el principio del fin, un fin que se confirmaba cuando el vocalista Michael Sweet anunciaba carrera en solitario en Febrero de 1992.

Los chicos de Stryper vestían de manera ridícula, si, pero...¿había alguien que no lo hacía en la escena del hard rock de los 80?. Sus letras de inspiración cristiana llegaban a producir sonrojo, desde luego, pero acaso temáticas sobre el sexo, el amor y las adicciones, tan en boga en aquellos momentos, ¿no lo producían?. La escena del hair o glam metal se pobló de infinidad de bandas buscando comerse alguna rebanada del pastel. Muchas de ellas fueron lamentables, otras fueron muy buenas, la mayoría no pasaron de la mediocridad, y luego estaba Stryper, aquellos tipos de negro y amarillo que hablaban de dios y que tocaban como los ángeles.

Antes de aquel "Against The Law" la banda había publicado cuatro excelentes discos, y a pesar de su condición religiosa consiguió hacerse un hueco por derecho propio en un mundo dominado por Satán y las fuerzas del mal. "The Yellow And Black Attack", su debut en 1984 y re editado en el 86 ante el inesperado éxito del "Soldiers Under Command" de 1985, el maravilloso "To Hell With The Devil" de 1986 y el más comercial "In God We Trust" de 1988, otorgaron una fama y un reconocimiento a Stryper que se desmoronaría con aquel álbum de 1990, algo que con o sin ese álbum hubiese sucedido con total seguridad dado el cariz que estaban tomando los acontecimientos musicales de comienzos de la década de los 90.


Después la nada, y una década, la de los 90, en blanco, hasta que tras  varias reuniones, homenajes, tributos y conciertos Stryper decide grabar "Reborn", álbum lanzado en verano de 2005. Material nuevo, sonido alejado del que les dio fama y gloria, misma temática y ausencia del bajista Tim Gaines son los aspectos más destacados de un esfuerzo aún débil. Hay que esperar hasta 2009 para asistir a un nuevo lanzamiento de Stryper. "Murder By Pride" continúa la línea trazada por su predecesor y aunque se trata de un trabajo digno, se aleja aún de los estándares que la banda cimentó en sus años de esplendor.

Todo ello hasta que una vez más con un cambio de década Stryper pega una vuelta de tuerca y con "The Covering" de 2011, un excelente álbum de versiones de bandas como Iron Maiden, Led Zeppelin, Black Sabbath o Judas Priest, y con "Second Coming" de este mismo año 2013, una revisión de material de éxito de la banda, Stryper se reencuentra a si mismo y con la formación de gala al completo parece recobrar la energía y la inspiración suficientes como para plantearse el lanzamiento de un nuevo álbum en el más puro estilo Stryper.

Ya ha llegado "No More Hell To Pay", publicado hace apenas unos días, gran noticia para los amantes de Stryper. Lo hace recuperando todo lo que les hizo grandes, y lo hace de un modo maduro mostrando a la banda en su formato más clásico. Stryper conoce perfectamente de donde viene y como está el negocio y sabe perfectamente como elaborar el disco perfecto en la manera en la que ya lo habían hecho. Y si no ha sido perfecto, al menos se ha convertido en el disco ideal que una banda como Stryper puede ofrecer.


Todo lo bueno de Stryper está en "No More Hell To Pay". Las clásicas armonías, el incesante combo rítmico formado por el baterista Rober Sweet y el bajista Tim Gaines, los riffs y solos apocalípticos del guitarrista Oz Fox y la celestial voz de Michael Sweet han vuelto al servicio de un álbum que funcionaría perfectamente si una máquina del tiempo lo colocase entre el "Soldiers Under Comand" y el "To Hell With The Devil", y posiblemente eso es lo que han intentado hacer Sweet y los suyos.

Reminiscencias metálicas de mediados de los 80 cuando a la banda lo que menos le preocupaba era la comercialidad de los temas, ahora dotados de una modernidad y una frescura que dan ese empujón necesario para hablar de uno de sus discos más importantes, por no decir el que más, lleno de chispa, poder y fabulosas interpretaciones.


En cuanto a la lírica del asunto...pues eso, es Stryper, y su temática señor, salvación, maligno puede llegar a hacer pasar vergüenza ajena, pero eso ya pasaba en los 80, y si allí no nos importó, aquí tampoco debe hacerlo, porque la calidad musical del artefacto compensa de sobra unas letras a las que si quitamos ese tufillo no molestan tanto.

La producción, a cargo del propio Michael Sweet es muy buena y equilibrada, asombrosamente poderosa, en una exquisita mezcla de nitidez y limpieza, algo muy adecuado para la manera de interpretar de los cuatro miembros de la banda, dotando además al disco de la necesaria uniformidad. Hablando de Michael Sweet, su voz en "No More Hell To Pay" es fabulosa. Tan dulce como siempre pero esta vez dotada de algo más de furia y rabia cuando el momento del tema lo requiere. Asombroso como este tipo de 50 años puede seguir cantando así, pero claro, él siempre ha estado alejado del mal.

La banda, además de Michael Sweet, se encuentra en un gran momento. Oz Fox es uno de esos maravillosos guitarristas a los que su banda, su estilo y su actitud, al igual que sucedió con Vito Bratta, sumió en la ignominia. Riffs perfectos y solos endiabladamente buenos que no están al alcance de muchos de los guitarristas de su generación que tuvieron mucho más nombre. Y en "No More Hell To Pay" Fox está de nuevo inmenso. La potencia refinada de Robert Sweet a la batería y el controlado bajo de Tim Gaines se convierten una vez más en el perfecto soporte para las idas y venidas de Michael Sweet y Oz Fox.


"No More Hell To Pay" abre con "Revelation", un tema esperanzador en el que desde su inicio brilla el espectacular duelo de guitarras entre Michael Sweet y Oz Fox, un Fox que ya desde el primer tema arremete con uno de sus clásicos y espectaculares solos. Después "No More Hell To Pay", el tema que da título al álbum y que recupera a los Stryper más clásicos desde sus potentes y coreados estribillos, su demoledor combo rítmico y la nítida voz de Sweet. Otro solo remarcable precede al fantástico cambio de ritmo final.

La frenética "Saved By Love" mantiene su intenso ritmo atrapada en la batería de Robert Sweet al tiempo que Michael se desmelena en el estribillo, algo novedoso. Solo marca de la casa y demoledor final antes de "Jesus Is Just Alright", un cover de un clásico de los Doobie Brothers que Stryper se lleva a su terreno mediante riffs contagiosos y pesados cambios de ritmo de toque bluesy y atmósfera de órgano. Un largo y explosivo solo precede a un fabuloso y armónico final con aullido de Sweet incluido.

"The One" recupera las baladas clásicas de Stryper con un excelente juego de guitarras bajo la calida voz de Michael Sweet, con un, de nuevo, apabullante solo. Luego "Legacy" devuelve la tralla al álbum  con metálicos riffs y un salvaje Michael Sweet. Rock made in Stryper con soberbios estribillos, solos que se despegan del tema para volver a solaparse y poderoso final.

"Marching Into Battle" se muestra poco amistosa y presenta al mejor Gaines del álbum. Fabulosos coros en el estribillo y riffs repetitivos y constantes que preceden a "Te Amo", un tema del que afortunadamente sólo el título es en español. Pegadizo y con un muy buen y larguísimo solo antes del excelente tramo final con el estribillo desarrollado.

"Sticks & Stones" se inicia de manera algo más pesada dulcificada essta vez por la maravillosa voz de Michael Sweet. Magnífica línea de bajo, poderoso estribillo y solo de wah wah para el tema más duro del álbum suavizado en su parte final por los coros y Sweet. "Water Into Wine", probablemente el mejor tema de "No More Hell To Pay", vuelve a ser rock a la Stryper, riffs, contundente batería, precisas líneas de bajo y geniales voces de soporte.

La intro de guitarra de "Sympathy" sólo consigue desaparecer en el estribillo y protagoniza un poderoso final, dando paso a "Renewed", el tema que cierra "No More Hell To Pay" con un tremendo ya desde su inicio Michael Sweet. El tema se torna pesado en el medio para retomar enérgicamente a través de un glorioso solo de Oz Fox la parte final del tema y del álbum.

Y Stryper, por fin, salió del infierno, y lo ha hecho marcándose probablemente el mejor álbum de su carrera. Seguramente lo ha hecho en el momento menos adecuado para hacerlo, pero el resultado está aquí, y eso es lo que cuenta. Así es, no llegará a la inmensa mayoría, pero quienes de chavales disfrutamos con su música volveremos a hacerlo ya entraditos en años, a pesar de sus mensajes.






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