viernes, 10 de enero de 2014

SWEETHEART OF THE RODEO - The Byrds, 1968


En el Otoño de 1967 las tensiones existentes entre los miembros de los Byrds explotaron finalmente y dieron con el baterista Michael Clarke y con el guitarrista David Crosby fuera de la banda. Precisamente todo aquello sucedía durante el proceso de grabación de "The Notorius Byrd Brothers", álbum que se terminaría con bateristas de sesión. Desde ese momento Roger McGuinn y Chris Hillman se quedaban solos al mando de la nave, así que reclutar nuevos miembros se convertía en una obligación.


El baterista Kevin Kelley, primo de Hillman, se hizo con el puesto de Clarke, y el prácticamente desconocido Gram Parsons entraba en la banda como teclista, aunque dadas sus excepcionales dotes pronto sería colocado como guitarrista y vocalista, algo absolutamente definitivo en el devenir de la carrera de los Byrds. Los nuevos músicos sin embargo serían asalariados y no miembros de pleno derecho de la banda, a lo que se añadía que por problemas contractuales Parsons cantaría lo justito en el nuevo trabajo de los Byrds. Clarence White, guitarrista de los bluegrass Kentucky Colonels, se incorporaba como músico de sesión, aunque más tarde pasaría a ser miembro de la banda.

Cuando el público aún se encontraba bajo el hechizo del incomparable "The Notorius Byrd Brothers" de pronto los Byrds publicaban un disco de country con un toque de rock. Ya habían hecho algunos temas teñidos de country en sus esfuerzos precedentes, pero lo que ahora lanzaban era un artefacto lleno de ello. Una jugada brillante que en cierto modo salvaba un género que no vivía sus mejores momentos merced efectivamente a un álbum de música country creado para un público de música rock.


En aquellos momentos de finales de los 60, el rock psicodélico del que habían hecho gala los Byrds en álbumes como el "Fifth Dimension" de 1966 o el "Younger Than Yesterday" de 1967, y el country que pregonaba Gram Parsons, eran géneros practicamente irreconciliables, pero utilizando dos temas de Bob Dylan, otros dos del mito soul William Bell, uno de Woody Guthrie, clásicos del country popularizados por músicos como Luke McDaniel, The Louvin Brothers, Cindy Walker o Merle Haggard y otro par creados por el propio Parsons, la banda consiguió unirlos bajo las mismas notas, algo que ya habían hecho antes con el folk y el rock.

Roger McGuinn quería que ese nuevo álbum fuese una especie de historia de la música popular americana, una nada desdeñable propuesta que abarcase desde el bluegrass hasta el rock pasando por el country y el rhythm and blues, pero la poderosa influencia y definitiva presencia de Gram Parsons giraron la idea original de McGuinn hacia un álbum tintado en su totalidad de country. El trabajo de los Byrds en "Sweetheart Of The Rodeo", publicado en Agosto de 1968,  es antológico, sobre todo si tenemos en cuenta que la mayoría de temas que aparecen en el disco son piezas absolutamente country, y escucharlas tamizadas por la batidora de la banda podía haber resultado ridículo, pero no fue así y funcionaron a la perfección. Algo tan inusual y diferente que sin duda estaba destinado a ser memorable.

Básicamente en "Sweetheart Of The Rodeo" no encontramos conexión con el clásico sonido de los Byrds, a no ser que sea por las voces de McGuinn y de Hillman. La incorporación de Gram Parsons elevó a la banda hacia la cima del country rock, y su uso de la pedal steel guitar, presente en todos los temas del álbum, es memorable, otorgando al nuevo álbum una fuerza y una energía inusitadas, propiciando además que esa unión entre rock y country pareciese incluso fácil, aunque la masa palurda no la valorase de inicio.


Abre "Sweetheart Of The Rodeo" con "You Ain't Going Nowhere", un inmenso tributo al clásico de Dylan, una excelente adaptación protagonizada por la pedal steel guitar de Lloyd Green, los teclados de Gram Parsons y las armonías vocales. Un tema que debió ser cantado por Parsons y que en la versión original protagoniza McGuinn. Después "I Am A Pilgrim", tema tradicional con arreglos de McGuinn y Hillman que se convierte en una excelente secuela con mandolina, banjo, guitarra acústica e incluso violín, en la vena tradicional e histórica que introdujo el folk que evolucionaría hacia el country en los Estados Unidos.
"The Christian Life" es uno de esos temas destinados a la voz de Parsons que por aquellos problemas contractuales tuvo que cantar McGuinn, un vocalista aceptable que aquí suena con un acento sureño en cierto modo exagerado. Evidentemente la versión original con la voz del propio Parsons suena mejor, aunque en esta la pedal steel guitar de JayDee Maness y la eléctrica de Clarence White le proporcionan un sabor de lo más auténtico.
"You Don't Miss Your Water", un tema soul de William Bell que los Byrds desarrollaron en su nuevo estilo y en el que debiera haber figurado Parsons en la voz principal, algo que si sucedería con el "You're Still On My Mind" del ídolo country Luke McDaniel. Luego "Pretty Boy Floyd", uno de los estándares de Woody Guthrie, que suena excelente con  inmensos banjo y fiddle  de John Hartford y con la mandolina de Chris Hillman. Auténtico bluegrass tamizado por la batidora de los Byrds.
"Hickory Wind", tema surrealista y hermoso en el que Parsons consiguió poner las voces en el original y que se convertiría en uno de sus estándares. Violín, guitarra acústica, pedal steel y excelentes armonías vocales para uno de los mejores cortes de "Sweetheart Of The Rodeo" tras el que "One Hundred Years From Now" hubiese tenido un mejor sonido de haberse incluido a Parsons en las voces, además de a McGuinn y Hillman, aunque el ritmo y la música de fondo es excelente.

"Blue Canadian Rockies" es el clásico de Cindy Walker con Hillman a las voces. Un temazo en el que destaca la guitarra de Clarence White y el piano de Gram Parsons. A continuación el "Life In Prison" de Merle Haggard abordando una temática inusual para el género country: un hombre asesina a su esposa. Los Byrds se la llevan a su terreno antes de finalizar "Sweetheart Of The Rodeo" con "Nothing Was Delivered", la otra versión de Dylan, fantástica, sobre todo en lo que a armonías vocales se refiere.

"Sweetheart Of The Rodeo" fue un fracaso comercial que sólo con el paso del tiempo consiguió el imperecedero estatus de álbum absolutamente influyente, el único que Gram Parsons grabaría con los Byrds, a quienes abandonaría al negarse a actuar en Sudáfrica por motivos obvios. Su gran amistad con Keith Richards, altamente influyente también en los mejores álbumes de la historia de los Rolling Stones o la importancia de los Flying Burrito Brothers, la banda que formó con Chris Hillman, son carne de otras entradas.

Un trabajo audaz que consiguió reunir dos estilos o géneros musicales que realmente estaban mucho más relacionados de lo que público y crítica en general creían. Una obra maestra que se adelantó a su tiempo y que dejó completamente aturdidos a los que hasta ese momento habían idolatrado a los Byrds. Un artefacto en definitiva que marcó el inicio o el nacimiento del country rock como lo conocemos en la actualidad, un lanzamiento que ayudó sin duda a señalar el camino hacia la fusión de géneros que hoy en día es más evidente que nunca. La sociedad más reaccionaria de su país no lo comprendió, pero el tiempo les acabó dando la razón.



No olvidéis pasar por LA BANDA QUE NUNCA EXISTIÓ para dejar vuestra lista de esa posible mejor banda de la historia del rock, en formato comentario o mediante MD a @BlueMonday1971.

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