viernes, 20 de junio de 2014

CAT SCRATCH FEVER - Ted Nugent, 1977. Crítica del álbum. Review. Reseña.


Dos álbumes como "Ted Nugent", su debut en 1975, y "Free-For-All", la continuación en 1976, habían situado todas las miradas del hard rock norteamericano sobre la figura de Ted Nugent, aquel tipo que comenzaba a ser conocido por sus directos, por su agresiva manera de tocar la guitarra, por su imagen salvaje y por sus controvertidos pensamientos políticos. Un par de álbumes de excelente factura a lo que faltaba por unirse el éxito comercial para completar una fabulosa trilogía, lo que llegaría en 1977 con el "Cat Scratch Fever" que iba a colocar a Uncle Ted en la cima.


Efectivamente "Cat Scratch Fever" sería el álbum más vendido de la carrera de Ted Nugent, y algunos de sus sencillos asaltarían las emisoras norteamericanas de rock durante aquel año 1977, convirtiéndole en estrella mediática e icono del hard rock de su país. Eran momentos decisivos, tanto para Nugent como para el hard rock de los 70 en los Estados Unidos, y curiosamente un pelotazo como este "Cat Scratch Fever" se iba a convertir en el inicio del declive del loco. El desmantelamiento de la banda que lo había bordado en aquellos tres primeros álbumes tras la publicación del inmenso "Double Live Gonzo!" de 1978, iba a contribuir a aquella caída.


El vocalista y guitarrista Derek St. Holmes había vuelto a la formación de Ted Nugent tras su espantada en medio de la grabación del "Free-For-All" de 1976 que terminaba con Meat Loaf poniéndole las voces al álbum. El regreso de St. Holmes fue fundamental, y su voz se complementa en "Cat Scracth Fever" de manera impecable con los vericuetos compositivos y guitarrísticos de su jefe, un Ted Nugent cuyo trabajo de guitarra aquí es absolutamente demoledor, llenando el álbum de riffs, ganchos y solos de los que propician caídas de pelotas al suelo. El firme bajo de Rob Grange y la dinámica batería de un gran Cliff Davies volvieron a dar soporte a voz y guitarra de un disco correctamente producido por Lew Futterman.

"Cat Scratch Fever" contiene todo lo que un amante del hard rock setentero puede desear. Alta energía propulsada por una colección de adictivos riffs que rebajaba en cierto modo la dureza del "Free-For-All" del 76 en pro de una mayor accesibilidad, redundando en unos cuantos de los temas más reconocidos y reconocibles de la discografía de Ted Nugent. Hard rock de quilates conducido por el tono grueso y sucio característico de la guitarra de Nugent y versado en la santa trinidad del rock: sexo, drogas y rock and roll, o lo que es lo mismo, hard rock con pelotas para lesiones de cuello.


"Cat Scratch Fever" abre el álbum al que da título con algunos de los riffs más reconocibles de la década. Un hit monstruoso que se convertiría en un auténtico himno y que traería al hard rock una cierta sensibilidad melódica. Después el extravagante innuendo sexual de "Wang Dang Sweet Poontang", un corte del que resulta absolutamente imposible olvidar el inmenso riff de apertura.

"Death By Misadventure" ofrece un genial trabajo de guitarras que proporciona adictivo riffs y melodías en un tema en el que sobrevuela la muerte de Brian Jones y al que sucede la energía demoledora y contagiosa de un trallazo como "Live It Up". Luego un instrumental como "Home Bound", explorando la línea de guitarra del "Swingtown" de Steve Miller con un estelar Ted Nugent sentando las bases del corte con su precioso y melódico trabajo.


"Workin' Hard, Playin' Hard" se convertiría en un glorioso testamento del estilo de vida del rock and roll de los 70, del mismo modo en el que lo hizo el "Rock And Roll All Nite" de Kiss. La guitarra es inmensa, tanto en los riffs como en el magnífico solo. Luego trallazos de hard rock como "Sweet Sally", "A Thousand Knives" y "Fist Fightin' Son Of A Gun", plagados de contagiosos riffs antes del cierre de "Cat Scratch Fever" con el martilleante riff de "Out Of Control", probablemente el tema más heavy del álbum, un corte en el que Nugent hace a la perfección lo que mejor sabe hacer, es decir, rock de alto voltaje.

Así es en resumidas cuentas "Cat Scratch Fever", un álbum con el que Nugent y los suyos concluían una de las mejores trilogías del hard rock setentero, y eso, dado el nivel que hubo en aquella gloriosa década, es mucho decir. Y es que cuando Nugent se pone a lo suyo sumando actitud, talento y energía, consigue artefactos como esta joya de 1977, o el más reciente "Craveman" del año 2002. Como pasa el tiempo.


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