domingo, 3 de febrero de 2013

PIECE OF MIND - Iron Maiden, 1983


Hacía poco más de un año que Iron Maiden acababa de lanzar "The Number Of The Beast". Aquel disco se cimentó como el primer gran éxito en la carrera de la banda y vio la aparición de Bruce Dickinson como vocalista. En Diciembre de 1982 Clive Burr abandonaba Iron Maiden y era reemplazado por el baterista Nicko McBrain.
Un álbum exitoso, un cantante recién llegado que deberá crecer compositivamente y un nuevo batería con el reto de hacer olvidar a un enraizado Clive Burr.
En Mayo de 1983 Iron Maiden lanzaba "Piece Of Mind", de inicio un álbum histórico por el mero hecho de contener la formación más clásica de la historia de la banda. Es en este punto de su carrera, después de tres excelentes álbumes, cuando la banda comienza definitivamente a mostrar su auténtico sonido. En "The Number Of The Beast" el grupo ya había obtenido un notable mejora con la llegada de Dickinson como nuevo vocalista, pero ahora el propio Dickinson pasaba a formar parte del equipo de composición. Este dato y la llegada de Nicko McBrain dotaban a la nueva formación de un poder y una energía de la que antes habían carecido. "Piece Of Mind" es por tanto la culminación de todos los esfuerzos anteriores de la banda, transformándolos en uno de los mejores álbumes de heavy metal de la historia del rock. 
La producción cruda y metálica a cargo de Martin Birch combinó de manera perfecta con unas excelentes letras y un puñado de riffs clásicos para construir un disco casi perfecto.
Musicalmente esta nueva formación de Iron Maiden tiene mucho y muy bueno que ofrecer. Las guitarras gemelas de Dave Murray y Adrian Smith sirven ritmos endiablados, melodías armonizadas y solos sobrecogedores perfectamente compensados. El ardiente Murray se compenetra con el melódico Smith. Steve Harris continua demostrando solidez, lleno de imaginación como siempre, y jugando  muy cómodo en su papel de tercer guitarrista. Nicko McBrain suple con nota a Burr, demostrando sus dotes ya desde el primer segundo de grabación, y Bruce Dickinson, incorporado de forma plena a la banda, deleita con su variedad de registros vocales. Cinco miembros en plena forma proporcionando una de las mejores exhibiciones de la historia del heavy metal.
Las composición lírica del álbum es por supuesto una de las llaves maestras de "Piece Of Mind". La banda agradece a Alistair McLean y a Frank Herbert por ser de gran inspiración para ellos. El escapismo británico queda patente en todas y cada una de las composiciones de "Piece Of Mind".
Comienza "Piece Of Mind" con el riff entrecortado y chisporroteante de "Where Eagles Dare". Desde el primer golpe de baqueta se observa que Nicko McBrain es igual de fuerte que Clive Burr y además más enérgico y hábil como batería. Una misión por los Alpes austriacos sirve de hilo conductor. "Revelations" muestra de manera épica momentos líricos de hermosas imágenes a través de unos riffs de metal memorable, cambiando de modo inmenso de la calma a la tempestad. Su disposición se desarrolla y crece muy bien, mostrando los mejores elementos de la banda, con el bajo atronador de Harris y las guitarras duales de Murray y Smith, así como los conceptos líricos de Dickinson, con un sentido sobrenatural de la imaginería, en esta historia de intrigas bíblicas. "Flight Of Icarus" llega al estatus de clásico mediante un estribillo glorioso. El tema fue compuesto por Bruce Dickinson y Adrian Smith, y les otorgaría muchos galones como equipo compositivo en el futuro de la banda, presentando el viejo mito a las nuevas generaciones. "Die With Your Boots On", o el no abandono de la lucha, muy actual, presentado advertencias de Nostradamus. "The Trooper", uno de los mejores temas de la historia de la banda, forjado en base a su evocador galope metálico. Obra maestra cortesía de Steve Harris que coloca al oyente en un campo de batalla de la Guerra de Crimea. "Still Life" es una de las piezas menos valoradas de la discografía de Iron Maiden, pero contiene una misteriosa intro que da inicio a un tema absolutamente pegadizo e infeccioso, historia de fantasmas. "Quest For Fire", demostración del fabuloso rango vocal de Bruce Dickinson en una época prehistórica que en realidad no lo fue, y "Sun And Steel", joya escondida de rock melódico, mente de samurais, se han considerado siempre temas de relleno, pero hoy sabemos que no lo son. El épico final de "To Tame A Land" enseña la dirección que la banda tomaría en futuros álbumes, de manera cuidadosa hasta que llega a su monumental armonía final de guitarra, uno de los puntos culminantes de su genio compositivo, en aquel planeta desierto.
"Piece Of Mind" puso a Iron Maiden en los altares del rock de los 80, y les convirtió en una de las bandas más aclamadas de la historia. Por supuesto no es casualidad, es algo absolutamente merecido. Probablemente el hecho de que lleven tantos años haciendo su música les ha hecho caer en un menosprecio por parte de prensa y público completamente injustificado. La escucha de "Piece Of Mind" treinta años después es una prueba concluyente. Una obra maestra llena de talento técnico y compositivo, un trabajo fundamental en su década y de importancia en el conjunto de la historia del rock. Obra maestra del metal.




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