lunes, 6 de mayo de 2013

EL NACIMIENTO DEL ROCK TRANSGRESIVO

De nuevo @lolawar69 se convierte en protagonista de KIDS WANNA ROCK con una maravillosa y emotiva entrada. Esta es:


Hay veces en las que pienso que la reencarnación existe. Cuerpo nómada y corazón de cigüeña, pero siempre apegada a un sol, el sol de mi tierra, el sonido de sus campos, de sus gentes, a veranos cálidos de calimotxo y al sonido...¿transgresivo?.
Y a transgredir toca. Mil veces he dicho que amo el rock, y quise pensar en esto que evoca mis sentidos, letras duras y poesía que te sumerjan en reivindicaciones olvidadas en los tiempos que corren. Y quise pensar en do y en la y en sol y desencadenar mi rabia y gozar del sol que adormece, del agua fría de mi sierra, que me tersa y me despeja, y llorar por mi amigo yonqui, y soñar con mi ligue guitarrero.
Plasencia, 1987. Roberto Iniesta Ojea funda con unos colegas la banda más grande jamás conocida en tierras extremeñas. No voy a dar nombres de la formación original, porque desde "Chico" o Miguel a "Uoho", "Kaito" o "Von Fanta", todos son Extremoduro, todos han visitado ese templo del rock ejemplo para gente como La Cabra Mecánica, Forraje, Poncho K, o los grandes Marea, quienes llevan su carga genética cargada de talento. Colaboradores tan especiales como Fito, Reincidentes, Ariel Rot o Cicatriz han fusionado sus particulares carnets del ingenio en alguna ocasión con estos monstruos del transgresivo.
Estas colaboraciones, y estas idas y venidas de grandes músicos han parido una discografía donde la constante siempre ha sido Roberto Iniesta, personaje indispensable en esta aventura, más poeta que músico, según se define a si mismo.
Quisiera en este marco que nos engloba que es el rock, y en esta pincelada sumergida en este artefacto que es Extremoduro, esa nota de color en verde, blanco y negro que nos remueve algo a todos y en especial a los que somos extremeños y sabemos de nuestro deje y del nuestro decir, y de que por muy lejos que estén reconoces el acento de Madroñera, Plasencia o Navalmoral allá donde lo oigas, que de todos ellos, de todos los discos paridos por Extremoduro, siendo todos geniales e indispensables, creo que hay que mencionar principalmente el primero, el comienzo de una carrera artística que quedará grabada en la historia del rock de nuestro país, junto a los más grandes.
Con un puñado de letras escritas en clave de Robe, una joven banda quiere grabar un disco. Aprovechando que son los 80 y que es un momento muy rico musicalmente, con muchas bandas luchando por abrirse camino, ellos deciden crear unos boletos de mil pesetas canjeables por un disco cuando éste viese la luz, y los venden entre amigos y conocidos. Gracias a esto se publica el primer disco de Extremo, "Tu En Tu Casa, Nosotros En La Hoguera", con un sonido de vinilo que lo hace muy especial y que perderá siendo remasterizado en 1994, una edición igual de buena pero en la que se pierde ese encanto cutre y natural de la edición de Avispa.
La edición original de "Tu En Tu Casa, Nosotros En La Hoguera" contiene temas emblemáticos. Una cara A con "La Hoguera", "Extremaydura", "Romperás" y "Amor Castúo" y una B que incluyó "Decidí", "Jesucristo García", "Emparedado" y "Arrebato", además de en el remasterizado por DRO y rebautizado "Rock Transgresivo" los temas "Adiós Abanico, Que Llegó El Aire", "Te Juzgarán Sólo Por Tus Errores (Yo No)" y "Caballero Andante (¡No Me Dejéis Así!)".
Creo que es el trabajo más personal de la banda, el que refleja la esencia de Extremoduro. Ellos lo han calificado siempre como un disco hecho con prisas, pero también es el inicio de una carrera llena de álbumes que dicen cosas, condenan otras y machacan muchas, la mezcla de un tío sin camiseta colgado de cualquier parte en un plató de un programa de televisión mientras escupía frases a son de rock transgresivo como "En Cáceres y Badajoz cagó dios" o "Tus mujeres me la ponen extrema y dura".
A pesar de los cambios sociales que se están viviendo en los años 80 ellos impactan de tal manera que ya no nos olvidaremos de quienes son. Guitarras sucias y enredadas, letras duras y claras, sarcasmo y reivindicación para una tierra obrera siempre ninguneada. Son más que rock o poesía, son la voz de muchos que en esos tiempos queríamos gritar lo mismo y no nos atrevíamos, pero que a partir del nacimiento  de Extremoduro y del rock transgresivo nunca más volvimos a callar ante la inmundicia o la desigualdad.
Marcaron a nuestra generación y han sido ídolos absolutos de abanderados que hoy en día, utilizando su mismo estilo musical, nos cuentan a golpes de rock, cual juglares del nuevo siglo, las inquietudes de los que no tienen voz.




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