viernes, 17 de mayo de 2013

THE WAY LIFE GOES - Tom Keifer, 2013


Tras el "Still Climbing" de 1994 con Cinderella, Tom Keifer, su vocalista y guitarrista, no había encontrado oportunidad para grabar material nuevo. Por fin el frontman publica el álbum en el que llevaba largo tiempo trabajando, "The Way Life Goes", un trabajo excelente lleno de todos los condimentos que hicieron de Cinderella una de las bandas más solidas de su época pero con el añadido de los especiales gustos de su vocalista. Unas adicciones en las que con el rock clásico como motor principal se mezclan sin temores todos aquellos estilos que confluyen en el mismo destino.

"The Way Life Goes" no se centra en un sólo género o estilo, y eso es precisamente uno de sus rasgos distintivos, uno de los aspectos que le otorgan un plus a un trabajo de por si bueno. Blues, rock y country amalgamados por el profundo sentimiento y la energía de un rejuvenecido Keifer y su banda.
Intrincados fraseos de guitarra, voces absolutamente bluesys y letras conmovedoras. Una gama de sentimientos y emociones que en "The Way Life Goes" se muestran desde una perspectiva de serenidad y tranquilidad que por fin Keifer parece haber encontrado. Un álbum valiente cuya crudeza le otorga una potente personalidad.
Evidentemente las comparaciones con Cinderella se suceden con la escucha de cada tema, pero Keifer no puede negar de donde viene ni quitarse de un plumazo esa maravillosa y personalísima voz, la que fuera elemento más distintivo de la banda de Filadelfia. Algunos de los temas por supuesto suenan a Cinderella, pero a fuerza de ser sinceros son los menos y Tom se aventura por otros terrenos musicales siempre llenos de talento y pasión.
Aquellos problemas de Tom Keifer con sus cuerdas vocales parecen estar afortunadamente superados, porque el hombre canta como nunca, con una pasión y un sentimiento desbordantes.
Keifer se rodea en esta ocasión de músicos de reconocida solidez y talento para dar forma a su idea. El baterista Greg Morrow, el bajista Michael Rhodes o el teclista Tony Harrell se unen al vocalista y guitarrista en esta aventura llena de inmensos sentimientos musicales.
El propio Keifer produce el álbum junto a su mujer Savannah y Chuck Turner. Una producción muy acertada en el que todos los instrumentos cobran protagonismo en los momentos en los que se les requiere, con especial hincapié en la característica voz de Keifer y en su guitarra, aunque salpicada de pianos, flautas y armónicas otorgando al conjunto una agradable sensación. 
"Solid Ground" abre el álbum recordando mucho esos trallazos rockeros de Cinderella impregnados de sentimiento bluesy, mientras que "A Different Light" es una balada country de enorme fraseo y fantástica voz de Keifer.
"It's Not Enough" presenta una base funky blues absolutamente deudora de los Rolling Stones. Es una brillante muestra del deje bluesy de Keifer. Absolutamente pegadiza. Así deberían sonar unos Cinderella del siglo XXI, al tiempo que "Cold Day In Hell" es otro trallazo en la línea cuando Jagger conoció a Cinderella, un tema digno de encontrarse en el "Heartbreak Station" si aquí se hubiese utilizado la misma producción que en los 90.
"Think And Thin" es una preciosa balada que Keifer escribió para su mujer. El tema transporta dentro de los sentimientos de su autor. El piano le da un toque maravilloso y un ligero aroma a Rod Stewart.
"Ask My Yesterday" hipnotiza desde su concepción acústica y country. Revisión del pasado para la búsqueda del futuro. 
"Fools Paradise" se introduce en modo blues rock de aroma Led Zeppelin, mientras que "The Flower Song" ofrece esas reminiscencias a los Faces y muestra una brillante slide guitar.
"Mood Elevator" es otro pelotazo lleno de ritmo y energía, una oda al Prozac, uno de los temas que tal vez hubiese gustado componer a Tyler y Perry en la actualidad.
"Welcome To My Mind" es dura y fresca al mismo tiempo y "You Showed Me" es un crudo blues de piano transformado en balada en la más pura tradición de Aerosmith.
"Ain't That A Bitch" se muestra también stoniana, e incluye el magnífico añadido del órgano Hammond.
"The Way Life Goes" resume el amor de Keifer por el blues y la transporta en una línea reminiscencia de Muddy Waters y B.B. King para un tema oscuro y sucio, y "Babylon", el corte que cierra el álbum, es otro de los temas en los que la influencia Rolling Stones sobre Keifer es más que evidente.
En definitiva un fabuloso y meritorio esfuerzo del que Keifer debe sentirse muy orgulloso y satisfecho. Un disco sólido lleno de grandes temas impregnados del delicioso aroma del rock clásico y que probablemente se va a convertir en uno de los mejores trabajos de 2013. Una más que agradable sorpresa que ojalá tenga continuidad en un futuro no muy lejano.


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