viernes, 12 de diciembre de 2014

THUNDERSTEEL - Riot, 1988. Crítica del álbum. Reseña. Review.


Riot se renovaba por completo para la grabación del "Thundersteel" de 1988. Con la única excepción del guitarrista Mark Reale la banda cambiaba por completo, un cambio que tenía lugar en 1986 cuando el vocalista Tony Moore reemplazaba a Rhett Forrester, el bajista Don Van Stavern se hacía con el puesto de Kip Leming y el baterista Bobby Jarzombek ocupaba la plaza que dejaba Sandy Slavin. El guitarrista Rick Ventura también salía de la banda, pero no era sustituido por nadie. Un cambio sustancial en una banda que del "Born In America" de 1983 sólo conservaba a Mark Reale, un tipo que además de excelente guitarrista era un fabuloso líder para su banda y un afamado cazador de talentos.


Riot asaltaba de manera contundente los territorios del speed power metal elevando el género a nuevos y excitantes niveles de tecnicidad. Un sonido influido por la música de Rainbow que combinado con elementos de thrash metal y un poquito de Judas Priest da como resultado ese speed power metal que daba sus primeros pasos. Impresionante doble bombo a cargo de Bobby Jarzombek, líneas de bajo demoledoras cortesía de Stavern, arpegios increíbles de Mark Reale y demenciales gritos de Tony Moore que resisten el paso del tiempo y que fueron ejemplo signficativo para muchas de las bandas del power metal de los 90.


Moore tiene la voz perfecta para un álbum como "Thundersteel", aguda, penetrante y abrasadora, e incluso molesta en ocasiones, pero aquí se convierte en algo realmente adictivo. Jarzombek había adquirido una enorme reputación antes de llegar a Riot, y en "Thundersteel" demuestra que aquello no era casualidad, con un doble bombo y un sentido del ritmo apabullates. El bajista Don Van Stavern no sólo maneja un instrumento de quilates, además es el alma compositiva del disco, demostrando un talento en este apartado muy por encima de la media. El trabajo de guitarra de Mark Reale es por supuesto de alto nivel, el de un guitarrista que debió recibir mucho más reconocimiento del que recibió, y sus riffs y solos en "Thundersteel" son impresionantes.

El "Narita" de 1979 y el "Fire Down Under" de 1981 fueron excelentes álbumes de una gran alineación de Riot con el fabuloso vocalista Guy Speranza, pero evidentemente "Thundersteel" se mueve en una dirección bastente diferente a la de aquellos álbumes. Más agresivo, más progresivo y más potente que sus predecesores para desembocar en el auténtico power metal. Efectos que también se trasladan a sus letras y que abandonan los temas más cotidianos para embarcarse en épicas historias de espadas y guerreros en la más pura tradición de Manowar. Letras que dejan de lado el sentido de la diversión de álbumes anteriores para abrazar aspectos más graves.


"Thundersteel" abre el álbum al que da nombre a toda velocidad con un riff absolutamente pegadizo y un solo largo y excitante de cierto aroma a Accept. La voz de Moore se eleva por encima de los instrumentos y el conjunto de ritmo realiza un trabajo impagable. Después "Fight or Fall" mantiene el ritmo frenético y posee uno de los mejores estribillos del álbum, y "Sign of the Crimson Storm" aminora la demencial velocidad del álbum y recuerda territorios ya explorados por Black Sabbath. Luego "Flight of the Warrior" recupera la velocidad de crucero de "Thundersteel".

"On Wings of Eagles" mantiene ese ritmo con letras propias de un himno y "Johnny's Back" es un corte tremendamente pegadizo antes de la entrada en escena de "Bloodstreets", una fabulosa y épica balada, lenta pero llena de potencia, de gran melodía y excelente interpretación vocal de Tony Moore tras la que llegan "Run for Your Life", un tema lleno de furia, y "Buried Alive (Tell Tale Heart)",el corte que cierra "Thundersteel" con la espeluznante historia de un hombre que despierta en un ataud en su propio funeral.


Una lástima que CBS no usara todos los recursos necesarios en la promoción de "Thundersteel" porque el álbum es uno de los mejores del heavy metal de la segunda mitad de la década de los 80, una época en la que los recursos de las compañías discográficas eran destinados a otros menesteres. Speed metal melódico que se adelantó a su tiempo y que desgraciadamente no fue percibido en su verdadera magnitud. Maestría interpretativa, gran composición y toneladas de energía para un trabajo que debe ser reconocido de una vez por todas.

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