lunes, 24 de junio de 2013

LOOK WHAT THE CAT DRAGGED IN - Poison, 1986



En 1983 cuatro críos dejaban su Pennsylvania natal para trasladarse a Los Angeles, epicentro por aquellas fechas de la escena hardrockera estadounidense. En poco tiempo el cuarteto se convirtió en un fijo de las noches de los tugurios del Sunset Strip angelino y se hicieron un nombre en base a una estética y un sonido realmente cachondos.
La banda se llamaba Paris y en el proceso perdieron a Matt Smith, su guitarrista, y cambiaron su nombre a Poison, mas adictivo y pegadizo.
Tras una serie de audiciones que podrían haber cambiado la historia del rock, se deciden por el guitarrista neoyorquino C.C. Deville y firman por Enigma. Comenzaba el auge y posterior caída del glam metal.
En Agosto de 1986 Poison publica "Look What The Cat Dragged In", artefacto que se convertiría en éxito de ventas y en uno de los ejemplos definitivos de lo que un álbum de glam metal debia ser.
Poison siempre tuvo la incomoda etiqueta de aquellas bandas tan amadas como odiadas, y la estética y portada del "Look What The Cat Dragged In" no ayudó ni mucho menos a desembarazarse de aquella lacra. Suponía un duro golpe para la escena metal de la época, incapaz en el momento de asimilar que se podía hacer rock con una estética, digamos, tan femenina, cuando sin embargo otros ya lo habían hecho.
Ric Browde, quien había producido para Ted Nugent en los 70 y quien se convertiría en uno de los animadores de la escena hair metal ochentera, iba a producir con escasos medios y poco acierto el álbum de debut de Poison. La calidad y pulido del sonido dejan bastante que desear, pero afortunadamente la energía y el hambre de Poison suplieron con creces los errores del estudio.
El año en el que el glam metal se adueño de la industria discográfica, el año en el que el "Slippery When Wet" de Bon Jovi, "The Final Countdown" de Europe o el "Night Songs" de Cinderella petaban las listas, fueron el aspecto, la actitud y la música de Poison los argumentos a menudo discutidos que les colocaron a la cabeza del movimiento que ellos mismos habían contribuido a catalogar.
El vocalista Bret Michaels se convierte pronto en la viva imagen del hair metal. Independientemente de su estética Michaels brilla como showman, y posee una magia y un carisma de los que carecieron otros vocalistas de mayor talento. Técnicamente no es un superdotado, eso es evidente, pero su estilo vocal encajó perfectamente en la música de Poison, y su entrega y su energía en "Look What The Cat Dragged In" supera cualquier carencia.
Punto y aparte merece C.C. Deville, uno de los guitarristas mas infravalorados de la historia reciente del rock. Siempre se comentó que bajo las muchas capas del maquillaje de Poison no había talento. Pues seria justo reivindicar la guitarra de Deville, absolutamente protagonista del álbum en base a fantásticos riffs y solos que llenan su sonido de fuerza e intensidad.
La batería de Rikki Rocket y el bajo de Bobby Dall mantienen el tipo con pocos alardes pero con la suficiente solidez.
"Look What The Cat Dragged In" posiblemente no es un álbum para tomárselo demasiado en serio. Es simplemente un disco divertido y excitante, lleno de guitarras y letras cachondas escritas por el propio Bret Michaels. Sexo, tías, fiestas, drogas y rock and roll conforman un soporte lírico que, si bien no aporta nada, constituye el envoltorio perfecto para el tipo de música que propone Poison.
¿Por que citar entonces un álbum a priori inocuo?. Sencillamente "Look What The Cat Dragged In" define como pocos lo que dio en llamarse hair o glam metal. Su look femenino, sus pegadizos temas y unos sonidos y sentimientos que encajaban perfectamente en el movimiento que comenzaba a gestarse, les colocaron como referente de multitud de bandas que con mayor o menor éxito, mayor o menor talento, siguieron su estela.

Si, bajo esa capa de maquillaje había buenos músicos, tipos que llenaron de excelentes ganchos y melodías un disco que no ha envejecido demasiado mal. Es cierto, no demasiada profundidad, pero a quien le importa cuando de lo que se trata es de divertirse. Ya habría tiempo años más tarde para dar un giro más sombrío.
Y con un sonido deudor de Kiss o Van Halen, con un más que apañado toque punk y una estética robada al glam setentero, Poison se dispuso a comerse el mercado, y lo hizo de un modo sincero, energético y entusiasta, y aunque con menor calidad que en posteriores esfuerzos, las ganas y el hambre que transmitieron en "Look What The Cat Dragged In" fueron absolutamente superiores.
El álbum abre con "Cry Tough", un tema que mostraba sin tapujos lo que eran Poison. Pegadizo estribillo y adictivos ganchos para un clásico en sus directos.
A continuación la energía desparramante y el contenido sexual de "I Want Action" deja un Michaels al estilo macho de David Lee Roth, en espera de "I Won't Forget You", el primer baladón de Poison, en esta ocasión sobre los amigos y familia que dejaron atrás para triunfar, y que prueba que el cuarteto era capaz de hacer música. Fabulosa la guitarra bluesy de C.C. Deville.
La alta energía de "Play Dirty" o las alocadas letras y fantásticos riffs de "Look What The Cat Dragged In" confieren al álbum su propio sello de identidad y mantienen elevado el nivel de diversión.
Después el clásico riff de "Talk Dirty To Me", un temazo de reminiscencias punk, lleno de guiños a los New York Dolls y de nuevo con el sexo como protagonista.
"Want Some, Need Some" continúa sonando potente, casi un himno para Poison, mientras que "Blame It On You" deja las mejores letras del álbum y un excelente solo.
"# Bad Boy" podría sonar algo cursi o desfasada, pero no pierde los niveles de diversión y rock, aunque no tanto como "Let Me Go To The Show", un gran cierre desenfadado y juvenil, muestra fidedigna del glam metal ochentero.
"Look What The Cat Dragged In" no reúne los elementos necesarios para ser considerado álbum histórico, pero es una muestra perfecta de lo que se coció en Los Angeles en la segunda mitad de la década de los 80, y en esa pequeña o gran historia si que tiene su importancia. Poison además nunca pretendió ser algo más que una banda divertida, y en esa tesitura, verdaderamente lo bordaron. Su innegable química y carisma hicieron el resto.


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