lunes, 2 de septiembre de 2013

GOLD BALLADS - Scorpions, 1988


Hacía tiempo que @lolawar69 no nos regalaba una de sus particulares entradas. Ella ha vuelto con su particular punto de vista, azote de santones y puristas, para contarnos su orgásmica relación con el "Gold Ballads" de Scorpions. O la amas o la odias, pero jamás te va a dejar indiferente. Ella es única.


Hace tiempo que quería saldar mi deuda con un disco que me ha hecho feliz mil veces. Mi primera toma de contacto con esta joya del rock fue en Otoño de 1988, un par de días después de su publicación, tremendamente ansiosa por el golpeo en los hit parade de las ondas hertzianas.

La unión de su dulzura, su calidad, y el hecho de que empezara el Otoño, tras un verano de salidas y fiestas, me hicieron incluirlo entre mis discos con sentimiento de melancolía, sabedora del alto poder que este vinilo tiene para alterar estados de ánimo.

Una banda alemana con una característica voz que podría representar al grupo sin necesidad de utilizar instrumento alguno. Una guitarra en segundo plano, acariciada por ese chico guapo que a cualquier chica nos haría soñar tocando en su habitación en quintas el "Smoke On The Water" rodeado de posters de los Judas y de Ufo. Un guitarrista con fama familiar ya que de casta le viene al galgo, gran compositor y nada manco. Bajo marcando la rítmica con clase y elegancia y bombos suaves como corresponde al otoño lánguido. Klaus Meine, Matthias Jass, Rudolf Schenker, Francis Buchholz y Herman Rarebell.


A estas alturas no puedo hablar de otro disco mas que del mítico "Gold Ballads". El imperio de la balada en el mapa de los vinilos, la balada, balada, la de amor, la cursi a la luz de la luna, pero con acordes perfectos, brillante, reunidas en una caja de portada tan heavy como sensual.

El típico LP que podía poner en casa a todo volumen y nunca molestaba a nadie, convertir el coche de mi madre en una lata de sardinas endemoniadas y conseguir que cantara el "Still Loving You", y en inglés, porque hubo versión española.

Ya por separado, cada balada en su LP de origen, se convertían en leyenda una tras otra, pero la idea de Mercury Records de empaquetarlas en un recopilatorio fue sin duda grande. La gallina de los huevos de oro y por supuesto millones de copias vendidas que le han convertido en disco de platino.


Pero no soy yo de datos económicos y números, aunque en el caso de Scorpions, siempre infravalorados por ello, por sus ventas y funcionamiento comercial, debía mencionarlo, porque este don o merito lo tienen pocas bandas, y ellos abrieron mercados para el heavy metal, y eso debe destacarse.

No obstante vuelvo a lo mio, la piel, y no hay vinilo en mi casa que suene mas frecuentemente que este, porque cuando pasa cierto tiempo me lo pide el cuerpo. Su mezcla de largos solos de guitarra, limpios y suaves con esa aguda voz celestial. Esos subidones de bombos como en "Holiday", que tras llevarte muy lejos en un viaje astral te devuelven a la tierra bruscamente, de un tirón, y quieres repetir una vez mas, y te quejas...¿por que dura tan poco este disco?, y esa deslumbrante guitarra acústica y la escalofriante "Always Somewhere".

En fin, los cinco bombones de esta caja son delicatesen. ¿Quien no ha aprovechado un sábado por la tarde para llevarse a su ligue a casa con una botella de bourbon aprovechando que sus padres estaban de finde?. ¿No pinchaste el "Power Ballads"?. Para mi, personalmente, es parte de mi historia y de la historia del rock. Simplemente imprescindible.








No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada