viernes, 31 de octubre de 2014

ORGASMATRON - Motörhead, 1986. Crítica del álbum. Reseña. Review.


El guitarrista "Fast" Eddie Clarke abandonaba Motörhead durante la segunda gira estadounidense que la banda había emprendido en 1982, básicamente mosqueado por aquel EP que habían grabado con Wendy O. Williams. Para terminar el tour Lemmy Kilmister se hacía con los servicios de Brian Robertson, exactamente el mismo tipo que lo había bordado con Thin Lizzy. Tras el regreso a casa y con Robertson en sus filas Motörhead grababa "Another Perfect Day", artefacto publicado en 1983 y que tenía como aspecto más positivo la continuidad de la banda, algo no asegurado tras la salida de Clarke.


Los problemas se acrecentaban cuando después del tour de apoyo al "Another Perfect Day" el baterista Phil "Philthy Animal" Taylor y el guitarrista Brian Robertson dejaban sólo a Kilmister para formar una banda llamada Operator. En un principio Kilmister sólo quería un guitarrista, pero cuando en las audiciones escuchó tocar juntos a Phil Campbell y a Würzel se decidió por ambos. A ellos se unía el baterista Pete Gill ex de Saxon. La nueva alineación de Motörhead grababa 6 nuevos temas, 4 para el recopilatorio "No Remorse" que se publicaba en 1984, último para Bronze, la compañía con la que Kilmister mantenía agrias disputas.


Tuvieron que pasar dos años para que Motörhead publicase nuevo álbum, primero con la nueva formación que Lemmy había reclutado, aunque ya habían grabado aquellos temas para el "No Remorse". En Agosto de 1986 Motörhead publicaba "Orgasmatron", considerado por algunos el último de los grandes álbumes de los británicos, ninguneado por otros, un álbum que se acerca más al metal que cualquiera de sus anteriores esfuerzos, razón seguramente por la que no fue tan bien entendido, aunque mantiene los estándares básicos de un sonido fuertemente enraizado. 

Contar con dos guitarristas en una banda que hasta la fecha sólo había tenido uno era algo que evidentemente iba a producir un cambio en ese sonido, pero afortunadamente esa alteración no iba a producirse de un modo excesivamente drástico, aunque si con una serie de sutiles cambios que propiciaron que "Orgasmatron" sonase absolutamente fresco, algo a lo que sin duda contribuyó de manera notable la acertadísima producción de Bill Laswell, encargado de que la crudeza original de la banda no se perdiese por el camino, algo en principio complicado para un tipo que se había movido en terrenos tan diferentes a priori como el funk o el jazz, pero que logro con esmerada profesionalidad.


El trabajo de Kilmister es mayúsculo en todos los sentidos. Su bajo distorsionado convertido como siempre en tercera guitarra y su voz bañada en Bourbon funcionan a pleno rendimiento en "Orgasmatron" y permiten que el oyente no olvide que es lo que está escuchando. Sus letras son una vez más impresionantes, demostrando una capacidad de la que no muchos pueden vanagloriarse,manteniendo una lírica que hace reír y pensar al mismo tiempo. Phil Campbell y Würzel aportaron a la banda una dosis extra de tecnicidad, y lo bueno fue que lo hicieron sin sacrificar su sonido original. El rendimiento de Pete Gill es casi prefecto, realmente una pena que el baterista sólo grabase este disco con Motörhead,

"Deaf Forever" abre "Orgasmatron" como una auténtica explosión de ritmo lento que resuena lleno de pesadez. Después "Nothing Up My Sleeve" ofrece el clásico sonido de ritmo rápido made in Motörhead y muestra lo buenos que podían llegar a ser Campbell y Würzel juntos además de dejar un magnífico estribillo. Luego "Ain't My Crime" plasma ese sonido punk rock metal que los de Kilmister han sabido explotar como ninguna otra banda antes de que "Claw" se convirtiese desde la primera nota en uno de los himnos del speed metal, un corte que abraza la senda marcada por "Ace Of Spades" con un Pete Gill extraordinario en el doble bombo.


"Mean Machine" continúa la desquiciante ruta del speed metal y "Built for Speed" se antoja como un inmenso trallazo, tal vez la última declaración de la filosofía de vida de Lemmy Kilmister, uno de esos temas tras cuya escucha es necesario el uso del collarín. del mismo modo que "Ridin' with the Driver" es un corte que deja sin aliento, "Doctor Rock" es demoledor en todos los sentidos con cierto toque blues y "Orgasmatron" muestra un sonido en cierto punto diferente al clásico de la banda, con cierto aroma Black Sabbath, una lenta y pesada marcha de un modo nunca antes experimentado por la banda, alejándose de sus caóticas reminiscencias bluesy y acercándose al metal tradicional al tiempo que muestra la genialidad de Lemmy Kilmister escribiendo letras y pone un brillante punto final al álbum.

Efectivamente "Orgasmatron" es uno de los álbumes más subestimados de Motörhead, una especie e resurrección de la banda cuando la salidas de varios miembros pusieron en peligro de continuidad una filosofía y un sonido tan característicos. Entrar a valorar ese cambio de sonido, no tan abrumador como algunos apuntan, desviaría del análisis certero del álbum, un artefacto que funciona, que atrae y que hipnotiza al combinar los elementos clásicos de la musicalidad de Motörhead con una dosis extra de pesadez y una guitarra más. Un fabuloso álbum de cuando la banda de Lemmy Kilmister dejó de ser un trío y se convirtió en un cuarteto.

2 comentarios:

  1. Lo bueno es que a pesar de los matices y cambios que describes, Javier, el disco sigue sonando a Motörhead. Me alegra que destaques las letras de Lemmy, un aspecto fundamental del grupo.

    Un abrazo.

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    1. Lo bueno de "Orgasmatron" fue precisamente eso, un aumento de la tecnicidad y una mejora del sonido general sin renunciar a su esencia musical y a la filosofía de Kilmister, un tipo que como tu comentas Gonzalo, siempre ha sido un letrista de primera categoría, mordaz e inteligente.
      Abrazos desde la cueva.

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